"DEJEMOS IR LO QUE YA NOS DEJÓ IR"


“Ojalá supiéramos dejar ir, lo que ya nos dejó ir” Esta frase, me la repetí una y otra vez.

Recuerdo que estábamos los dos; él con sus propias guerras privadas y una lucha constante por crecer financieramente, yo por el contrario viviendo de sueños e ideales y preocupada por cosas efímeras y muchas veces sin sentido; creo que nos encontrábamos en etapas distintas; comencé a notar cambios en él, al principio sólo era un poco distante, luego se mostraba frio y con un amplio repertorio de excusas, así que decidí hablarlo, lo invité a tomar un te chai, como lo solíamos hacer cuando nos conocimos, fue una de las horas más largas de mi vida, él no interpretaba mi punto de vista ni yo el de él; así que comenzó a pasar el tiempo, yo sufría en silencio, no quería dejarlo, tenía miedo, él se había convertido en una ficha esencial de mi vida y lo peor es que yo no entendía, me hacía miles de preguntas, pero la que más rondaba en mi mente era si no soy feliz y él tampoco por qué seguimos juntos?

Hoy decido abrirte mi corazón y contarte mi historia, en realidad pasaron años para poder entender el significado de soltar y dejar ir, pues nos han enseñado a insistir, a presionar para no perder algo. Pero entonces entendí que lo que corresponde fluye, yo no tenía que hacerlo en mis fuerzas o a mi manera porque me desgastaba, perdía energía, me sentía muchas veces frustrada e impotente, cedía mi poder al miedo; pero la paradoja más grande es que muchas veces necesitamos soltar el control para que todo fluya.

Sí me preguntas cómo lo hice, pase por diferentes etapas; primero vino la negación: ¿cómo era posible que esto me pasara a mí? ¿Será que no soy suficiente para él? Hasta llegue a pensar que realmente la vida me había pasado cuenta de cobro y que tal vez estaba pagando por algo que hice mal, así que pensé que me lo merecía de alguna manera; luego entendí que la mejor forma de sanarme era cuando comprendiera la herida, comencé a verme con más compasión, a mirar la situación de dolor como una lección que venía a enseñarme algo, la observe con amor, tuve emociones fluctuantes de ira y cariño hacia él y hacia mí, pero cuando solté entendí que Dios y la vida tenían cosas nuevas para mí y que no las iba a poder recibir si aún mantenía mi mente y mi corazón atado a él; él ya me había soltado y yo tenía que entender el verdadero significado del perdón, sabía que al perdonarlo y perdonarme no me llenaría más de sentimientos negativos y de esa manera lo soltaría y continuaría con mi vida.

Recuerda que toda decisión conlleva un costo, un proceso de cambio; yo desconozco por lo que estés pasando hoy, tal vez la vida te está llevando a soltar un trabajo, un cargo, una relación, la ciudad en dónde vives, y te sientes perdida porque lo diste todo, presionaste e insististe para que funcionaras, ya sea en ese cargo, esa empresa, ese proyecto, esa relación, no lo sé, pero de lo que estoy segura es que viene una nueva etapa de aprendizaje y si no sueltas y perdonas no avanzarás ni crecerás.

No olvides: “Lo mejor siempre está por venir”.

Con Amor Ángela.

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