¿QUIÉN O QUÉ SACA LO PEOR DE TI?



Hace ya bastante tiempo tuve una discusión con mi hermano; fue una pelea bastante fuerte, yo sentía que con cada palabra que nos decíamos, más nos heríamos, las palabras eran como un puñal y nos lo enterrábamos con la excusa de “salir bien librados de la pelea”; -Siéndote honesta, nunca había peleado de esa manera con él-.


Después de la pelea, me fui para mi casa, pensando una y otra vez en cada palabra que nos dijimos, cuando vi a mi mamá le conté todo y me puse a llorar; sabía que había sido muy dura con él, recuerdo que la pelea detonó más fuerte cuando él me comparo con otra persona, en ese momento sentí que se me subió la sangre a la cabeza, me puse roja, el corazón se me acelero demasiado, los pensamientos se me nublaron y comencé a hablar sin parar. En realidad no me siento tan cómoda diciéndote que perdí los modales por un momento y que en realidad parecía que me había convertido en otra persona; cuando le relataba esto a mi mami le dije: “él saco lo peor de mí”.


Sé que nada justifica la altanería al momento de expresar nuestras emociones; precisamente hace unos días, leí un artículo dónde un grupo de psicólogos afirman que a cualquier edad poseemos la habilidad para desarrollar en nuestro carácter dominio propio y así tener autocontrol; palabras que son ciertas, pero que llevadas a la práctica se vuelven complejas para algunos de nosotros.


Durante los días siguientes, me reproche mucho lo que había pasado, porque sentía que había retrocedido, hace ya bastantes años que yo no me ponía así de brava, apareció la culpa por algunas cosas, pero por otro lado también creía que le había dicho la verdad, vinieron un revuelto de sentimientos, y para serte más breve, no podría decirte quién de los dos tenía la razón de la discusión, porque no te hablaría con objetividad.


Te cuento esto, porque muchas personas en consulta me han dicho frases como: “mi esposo/a, novio/a, mamá/papá, amigo/a, jefe, compañero/a del trabajo logra sacar mi peor versión” y entonces sentimos que perdemos el control por un momento y luego nos arrepentimos por lo que dijimos e hicimos en ese momento, pero quiero decirte que este tipo de circunstancias pasan porque tienen que pasar, en mi experiencia he comprendido que esos estados son un reflejo de lo que nos falta trabajar, llegan para revelarnos lo que no hemos perdonado o sanado en nuestro interior, nos llevan a un nivel más alto de conciencia de nosotros mismos; entonces no quiero que te sientas mal, de lo que hiciste o dijiste a alguien, por el contrario mira esa situación con agradecimiento, porque quiere enseñarte algo, permítete analizar lo que pasa en tu corazón, en tu mente, y acepta el reto que te hace, para producir una mejor versión de ti y cada día brillar más.


Así que perdona a los demás (evalúa si debes restituir a alguien) y perdónate, pues creo que ese es el principio para avanzar interiormente, reconociendo nuestra propia imperfección y la del otro, pues solo en ese punto, es que nos damos cuenta del valor que implica ser seres sociales (es decir, el otro no saca lo peor de ti, sólo te muestra las áreas de tu vida que tienes que pulir). Una exjefe una vez me dijo: “Todos los dedos de las manos son diferentes, pero son un equipo”, así que aprendamos de nuestras propias diferencias.


Un Abrazo Ángela!

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