TRISTEZA VS DEPRESIÓN

Actualizado: may 27

Tristeza vs. Depresión

- Deja que se vayan, Lucía – dijo la abuela desde algún lugar

– ¿Quiénes?

– ¡Las lágrimas! A veces parece que son tantas que sientes que te vas a ahogar en ellas, pero no es así

– ¿Crees que un día dejarán de salir?

– ¡Claro! – respondió la abuela con una sonrisa dulce -. Las lágrimas no se quedan demasiado tiempo, cumplen con su trabajo y luego siguen su camino

– ¿Y qué trabajo cumplen?

– ¡Son agua Lucía! Limpian, aclaran… Como la lluvia. Todo se ve distinto después de la lluvia”

(Fragmento de “La lluvia sabe por qué” de María Fernanda Heredia).


Siempre he pensado que no nos han dado herramientas para afrontar la tristeza, el dolor o los momentos de mayor vulnerabilidad y esto pasa porque nos han enseñado que debemos buscar a toda costa la felicidad y enfocarnos en pensamientos positivos; pero olvidamos que para ser personas plenas, debemos ser capaces de sentir completamente; necesitamos aprender a afrontar todas las emociones.


Empezaré explicándote ¿Qué es la tristeza?

La tristeza es la sensación de desasosiego, vacío, decaimiento y desmotivación que aparece ante algún tipo de pérdida, fracaso, decepción o (para los más empáticos), ante el sufrimiento ajeno.

¿Qué pasa cuando la sentimos?

Experimentamos el auténtico dolor; por eso algunas personas la temen sentir. Pero algo cierto es que sentir tristeza es inevitable. Todos vamos a vivir momentos difíciles, de incertidumbre, de vulnerabilidad, es decir momentos tristes.

Belleza, hoy quiero decirte esto:  

«No está en nuestras manos elegir lo que sentimos, pero sí lo que hacemos con ese sentimiento.»

A la mayoría de mis pacientes se los digo, todas las emociones cumplen una función en nuestra vida.

Muchas personas dicen que en momentos de tristeza es cuando más reflexionan, y es normal porque es un estado de recogimiento con la finalidad de permitirnos elaborar la pérdida o fracaso y realizar los ajustes necesarios para el cambio que pueda suponer (Goleman, 1996). En la medida en que esa situación se solucione, o nos adaptemos a ella, la tristeza irá cediendo su paso a otras emociones e iremos cerrando ciclos y avanzamos a otras etapas del proceso.

Con esto te quiero decir que sentirnos tristes ante sucesos tristes es normal y necesario. ¡Muy necesario!.

Ahora hablemos de la depresión. Si la tristeza supone un retiro necesario, la depresión paraliza nuestra vida. Cuando la tristeza permanece durante demasiado tiempo, corremos el riesgo de envenenarnos con ella. Con la depresión, todo nuestro mundo se oscurece, no hay espacio para el crecimiento; realmente, caemos en un pozo. La apatía y la falta de energía irán en aumento, hasta que lleguemos a un punto en el que ya no sepamos qué era lo que nos hacía felices, perdemos las fuerzas, nos rendimos. El aislamiento hará que nuestra única compañera sea esa tristeza tóxica que ya no está para ayudarnos, sino para ahogarnos.

Por eso es tan importante darle buen manejo a nuestras emociones, prestarle atención a la tristeza para que no nos lleve a lo tóxico que es la depresión; Helen Williams en un artículo que hizo sobre la tristeza dice “creer que la tristeza tiene algo para ti, es tomar las riendas de tu propia vida; significa ser el dueño de las dos caras de la moneda sin dejar que ellas decidan tu vida.

Entonces: ¿Qué hacer?

 “Sanamos un sufrimiento sólo al experimentarlo en su totalidad” (Marcel Proust)

Ser capaces de abstraernos de cierto malestar es un mecanismo de defensa contra el dolor. No es cuestión de enterrarse en la tristeza. Pero reprimir constantemente los estados de angustia es bastante patológico. Lo que no se expresa se hace fuerte en nuestro interior; si reprimes tu tristeza, puede que logres evitar cierto sufrimiento puntualmente, pero te va a carcomer; si nunca la dejas salir, acabará encontrando su camino hacia el exterior en forma de emociones extrañas, potentes y aparentemente incomprensibles.

Así que:

“Llora tu dolor,

Baila tu dolor,

Canta tu dolor,

Pinta tu dolor,

Escribe tu dolor

Sácalo, porque si se queda adentro, tal vez termine materializándose en una enfermedad física. Y no creo que quieras eso.

Recuerda que nosotros elegimos con que conectar. Si bien la tristeza es un impulso para nuestro crecimiento personal, debemos aprender a no pasar esa delgada línea que nos conecta con la depresión y nos quita las ganas de vivir.

Se trata de estar en balance. Nunca está mal, hablar del tema con la gente que tienes confianza, pero soy consciente que muchas veces debemos buscar ayuda profesional y no está mal hacerlo, realmente nuestro trabajo como terapeutas es acompañarlos en sus procesos de sanidad interior siendo un sostén amoroso durante todo el proceso.


Te envío un abrazo grande, te quiero

Angela R.

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