CARTA A UNA AMANTE..

Actualizado: 3 de dic de 2019

“El amor limpia, no destruye; El amor es verdad, no produce culpa; El amor es una cuerda de seguridad; no es un arma”. Amor Redentor de Francine Rivers.



Hola, querida

Quise escribirte esta carta porque me he dado cuenta que la sociedad ha levantado muchos imaginarios sociales un poco fuertes y legalistas respecto a la moralidad que conllevan este tipo de relaciones; pero tranquila que no te escribo para juzgarte, ni etiquetar tus acciones como buenas, malas, morales e inmorales. –Sabes- creo que soy la persona adecuada para darte este mensaje, porque al igual que tú, yo también lo fui durante mucho tiempo; por eso creo que te puedo entender y sé por lo que estás pasando y para ser franca, no es nada fácil.


Nadie sabe lo que vivimos internamente, nuestras luchas privadas, nuestro dolor, simplemente es un secreto que guardamos, porque a medida que avanza la complicidad que hay con el otro, te das cuenta que estás en una relación pero al mismo tiempo no, se establecen reglas como horarios para escribir, tiempos limitados para versen, en el mejor de los casos te dan regalos finos y costosos, en otros casos solo se ven para tener sexo y ya, pare de contar, creen que con eso deberías estar contenta. Lo más irónico de todo es que te piden “fidelidad” cuando ellos tienen sus esposas y nosotras no debemos darle oportunidad a que alguien entre a nuestro corazón y lo más satírico es que accedemos a ello. Es un amor tóxico que cae entre trampas de codependencia que se vuelve enfermo, porque nuestra esperanza está en lo efímero, en lo pasajero, en fin…


Hoy te escribo porque después de romper una relación como esta, me di cuenta de muchas cosas que quiero compartir contigo, abrirte mi vida no es fácil pero quiero que brilles al igual que yo, cuando lo supere. En este proceso he entendido que yo no tengo todas las respuestas a mis preguntas, a veces duraba horas rumiando en mi cabeza con diferentes cuestionamientos y entraba en un círculo sin salida porque sabía que nunca encontraría la solución a mis interrogantes; entonces comencé a darme cuenta que pensar en eso no me hacía bien.

Un día sola en la casa llegue sentirme tan vacía, que decidí salir de allí hacia un lugar lindo y especial para mí, cuando llegue al sitio, observe el paisaje y cerré los ojos, por un momento entendí que las respuestas a todo lo que me estaba ocurriendo, no estaban afuera, si no adentro de mi corazón; desde ese momento todo empezó a encajar, pues comprendí mi falta de amor propio, siéndote honesta yo lo había elegido a él por encima de su estado civil, pero lo que estaba viviendo no creía merecerlo, pues al fin de cuentas muchas veces nos atrapan este tipo de relaciones sin querer hacerle daño a nadie, y particularmente en mi caso la única que resultó lastimada fui yo.


Hoy quiero que sepas que después de llorar, de ver que nunca él me elegiría, hubo alguien que si lo hizo y fue Dios. Él me sano mi corazón roto, entiende que tú no eres lo que dicen otros de ti, pues eres merecedora de todo lo bueno, lo próspero y abundante que tiene la vida. Quiero reafirmarte que no mereces nada a medias, no mereces tener reglas sin sentido y no poder ser tu misma, no mereces esconderte, no mereces los juicios y etiquetas que hasta el mismo tipo te dijo por haber aceptado ser la amante.


Quiero decirte que tuve la victoria en este tema cuando lo perdone, un día hice una carta y en ella escribí todo lo que sentía y pensaba acerca de él, de mí, de cómo termino nuestra relación, al final le di gracias por que aprendí muchas cosas a través de lo que vivimos juntos, con él crecí, maduré, conocí lo que realmente merezco y quiero en una relación.


Bella, ten claro que el amor no es sufrimiento; hace poco leía en un libro lo siguiente:

“El amor limpia, no destruye;

El amor es verdad, no produce culpa;

El amor es una cuerda de seguridad; no es un arma”.

Amor Redentor de Francine Rivers.


Sí acabas de terminar una relación así, no es momento de alzar juicios hacia él o hacia ti, mira con cariño lo que Dios quiere que aprendas, el crecimiento trae dolor para limpiarnos y así llenarnos de luz para ser el bastón de otras personas que pasan por lo mismo que nosotras; si por el contrario sigues enganchada en esta relación, levanta la mano y comienza un proceso de sanación, a veces necesitamos ayuda y eso no está mal sólo es parte del proceso.


Te envío un abrazo grande en dónde estés, con cariño Ángela

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