LA AMISTAD: OTRO TIPO DE RELACIÓN

Actualizado: 16 de nov de 2019


“La única relación toxica que tuve en mi vida fue conmigo misma. El resto de las personas eran solo un reflejo de eso”.



Hace poco leía una frase de una influencer que sigo en instagram que decía:

“La única relación toxica que tuve en mi vida fue conmigo misma. El resto de las personas eran solo un reflejo de eso”.

Resoné mucho con esto, y por eso hoy quiero hablarte de otro tipo de relaciones ya que en la mayoría de mis blogs escribo sobre pareja y me parece importante que hablemos de nuestra área social.


Desde pequeña tuve serios problemas para relacionarme con mis pares, crecí en un hogar disfuncional y con mentalidad de carencia; desde que estudie psicología entendí que la relación con nuestro papá influye de manera significativa en todas nuestras relaciones; entonces en mi caso particular, el vínculo con mi padre era distante, difícilmente él me decía palabras de aprobación, sentía que lo que hacía nunca iba a ser suficiente para recibir su amor y su reconocimiento, crecí pensando que todo se lograba por mérito, que tenía que hacer muchas cosas para lograr tener una amiga/o, un noviazgo, el primer puesto en el estudio, etc.


Tuve dos amistades significativas en mi vida, las dos fueron del colegio, actualmente con ninguna de las dos mantengo contacto, quiero profundizarte un poco sobre ellas para que puedas entender mejor lo que te diré más adelante; una de ellas era la que me llevaba a la aventura, a correr riesgos, siempre salía de la rutina con ella, la familia de ella siempre fue prospera y siempre tenían bastantes comodidades, mientras que mi otra amiga era más pausada, ella se había casado joven y su atención siempre estuvo en construir una familia. Ellas fueron mis amigas mucho tiempo, pero me deje de hablar con ellas por varias razones que solo vine a entender cuando hice mi proceso de sanidad.


Y está muy relacionado con la frase del principio de este escrito, y es que yo no me amaba, mantuve una relación toxica conmigo bastante tiempo, siempre pensaba que yo no era suficiente para las personas, que tenía que hacer una lista de actividades para ser merecedora del título “amiga” y realmente en estas dos amistades en particular sentía al igual que con mi padre que nada era suficiente para ellas, fueron relaciones medidas por otro tipo de cosas y aquí no las quiero mostrar cómo enemigas mías, al contrario estoy llena de gratitud hacia ellas, hacia la vida, hacia Dios, porque con estas experiencias fue que comencé a trabajar en mí y empecé a construir amistades más sanas, recordé que todos somos valiosos; discerní el principio: “ama al prójimo como a ti mismo”, comprendí que si me amo puedo dar y no haría daño a otra persona, puesto que la voy a honrar.


Así que ama, valora, perdona, construye, decide, compone lo que quieres para tu vida.


Te quiero con mi alma,

Ángela R.

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